Acabas de salir del consultorio de tu médico y ya lo sabes. Vas a ser madre por segunda vez. Esperas un bebé y ese ser minúsculo que llevas en tu interior va a proseguir lentamente, pero sin cesar, su extraordinario y maravilloso desarrollo, como tú bien lo sabes. Desde ahora eres ya consciente de que en adelante todos tus actos tendrán importancia no sólo para ti sino también para él − para ese hijo que crece día a día dentro de ti −, para tu primogénita y para mí. En muchos momentos, mientras estás ocupada en tus actividades cotidianas, te invadirán una enorme alegría y dulzura pensando en el maravilloso momento que estás viviendo otra vez. De vez en cuando, tu mirada quedará abstraída por unos momentos y tus ojos tendrán el maravilloso brillo que da el amor profundo por el ser que llevas dentro de ti. Nuestro segundo hijo.sábado, 14 de noviembre de 2009
Esposa Mía
Acabas de salir del consultorio de tu médico y ya lo sabes. Vas a ser madre por segunda vez. Esperas un bebé y ese ser minúsculo que llevas en tu interior va a proseguir lentamente, pero sin cesar, su extraordinario y maravilloso desarrollo, como tú bien lo sabes. Desde ahora eres ya consciente de que en adelante todos tus actos tendrán importancia no sólo para ti sino también para él − para ese hijo que crece día a día dentro de ti −, para tu primogénita y para mí. En muchos momentos, mientras estás ocupada en tus actividades cotidianas, te invadirán una enorme alegría y dulzura pensando en el maravilloso momento que estás viviendo otra vez. De vez en cuando, tu mirada quedará abstraída por unos momentos y tus ojos tendrán el maravilloso brillo que da el amor profundo por el ser que llevas dentro de ti. Nuestro segundo hijo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario