Me encanta el hecho de que mi hija adolescente manifieste todas sus emociones, aquellas que yo he aprendido a reprimir. Cuando está excitada o decaída por algo, no se recata en expresar sus sentimientos. Me gusta la seriedad de sus pasiones, la vehemencia de sus relaciones y su capacidad para enfadarse. Al descubrir una injusticia, exige con incredulidad: « ¿Por qué no hace nadie nada al respecto?» Mi hija adolescente insiste en que cuestione mis motivaciones, mis normas hacia ella, mi propia conducta. Me hace ser honrado.miércoles, 2 de diciembre de 2009
Mi Adolescente
Me encanta el hecho de que mi hija adolescente manifieste todas sus emociones, aquellas que yo he aprendido a reprimir. Cuando está excitada o decaída por algo, no se recata en expresar sus sentimientos. Me gusta la seriedad de sus pasiones, la vehemencia de sus relaciones y su capacidad para enfadarse. Al descubrir una injusticia, exige con incredulidad: « ¿Por qué no hace nadie nada al respecto?» Mi hija adolescente insiste en que cuestione mis motivaciones, mis normas hacia ella, mi propia conducta. Me hace ser honrado.
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