La otra noche, mientras manejaba bicicleta en la pista, se me ocurrió pensar que el único tiempo de que dispongo realmente para la reflexión, es cuando voy agarrado del manubrio y sobre las ruedas. En efecto, es el único tiempo en que estoy libre; libre del teléfono, libre de mis ocupaciones habituales, libre de toda clase de interrupciones, y únicamente atento a la necesidad de usar con prudencia el manubrio y los frenos. Mientras corría por la pista, mi mente iba pasando de un pensamiento a otro con tanta facilidad como si hiciera click’s en el ordenador. Y cuando llegué a casa, me conocía a mí mismo un poco mejor.lunes, 26 de abril de 2010
Un Tiempo De Reflexión
La otra noche, mientras manejaba bicicleta en la pista, se me ocurrió pensar que el único tiempo de que dispongo realmente para la reflexión, es cuando voy agarrado del manubrio y sobre las ruedas. En efecto, es el único tiempo en que estoy libre; libre del teléfono, libre de mis ocupaciones habituales, libre de toda clase de interrupciones, y únicamente atento a la necesidad de usar con prudencia el manubrio y los frenos. Mientras corría por la pista, mi mente iba pasando de un pensamiento a otro con tanta facilidad como si hiciera click’s en el ordenador. Y cuando llegué a casa, me conocía a mí mismo un poco mejor.
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